El grupo gallego Skydancer, debuta en el mercado discográfico con su ópera prima, Pozo de Lágrimas.
Pozo de Lágrimas, es el debut discográfico de los vigueses
Skydancer, grupo integrado por
Daniel Soengas (voz y guitarra),
Jonathan Lago (guitarra),
José Gonçalves (bajo) y
Diego Gómez (batería).
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En activo desde 2004, la música de
Skydancer tiene la
particularidad de no estar sujeta a un estilo en concreto. Podríamos
situarlos en unas coordenadas donde convergen referencias propias del
dark metal y el heavy, envueltas en un entorno de oscuro sinfonismo
gótico, con alguna pincelada de death metal melódico. Completa su
propuesta un registro vocal en castellano que le da unas
características my particulares, aunque desconectadas del contexto
general.
Ante todo, hay que reconocer el sobresaliente trabajo de las guitarras,
mostrando una versatilidad de formas que determinan el sonido del
grupo, ya sea a base de riffs de alto nivel corrosivo, brillantes
aportes solistas, o sutiles armonías con gancho; el tema inicial,
Lleva Mi Cruz, puede ser un referente a tener muy en cuenta.
Cuando las partes instrumentales desarrollan su cometido, el álbum gana
en consistencia y credibilidad. Se nota un trabajo esforzado y cierto
grado de habilidad creativa, aportando composiciones de perfiles
variables y atractiva dinámica. Sin embargo, cuando irrumpen las partes
vocales, el contraste que generan, descoloca parte de los esquemas ya
que su tono áspero y rasposo tiene más vinculación con otro tipo de
estilos, tipo rock urbano, que con las pautas que nos muestran
Skydancer.
Quizá es solo una percepción subjetiva personal, pero da la sensación
de que hay demasiado espacio conceptual entre la música y las voces.
Ambas proposiciones aparecen como vértices opuestos. Posiblemente, una
voz algo más melodiosa o, incluso, femenina (como sucede en la
colaboración de
Vane en
Juntos en la Muerte),
cambiaría la percepción general y el aporte vocal encajaría con más
naturalidad y menos forzado de lo que se percibe en esta grabación.
En conclusión, un álbum que cuenta con gestos de carácter y cierta
hipnosis eléctrica; emocional y desafiante. Un primer y digno paso que
destila eficacia dramática y que pone en el buen camino a un grupo que
puede superarse en futuras entregas.